Todos habremos tenido que realizar alguna reparación en el hogar en un momento u otro, desde las más sencillas como cambiar un interruptor de la luz o desmontar un grifo, a otras algo más complejas como puede ser cambiar el cristal de una ventana o reparar un mueble dañado. Y muy frecuentemente nos encontraremos con que a última hora hemos de salir corriendo hacia la ferretería a buscar una llave o destornillador que nos hace falta.
Evidentemente la lista de herramientas que podremos tener en casa variará enormemente en función de cada caso: del espacio disponible para guardarlas, del tipo de reparaciones que estemos dispuestos a llevar a cabo, del presupuesto, etc., pero hay un mínimo que nunca debería faltar en ningún hogar:
-Linterna: No tiene porque ser muy grande, pero aunque sea una linterna de bolsillo resulta del todo imprescindible en, por ejemplo, averías eléctricas. Existen pequeños focos que pueden ajustarse en la frente mediante una cinta de tela, de este modo iluminaremos en todo momento el área a la cual estamos mirando mientras las manos quedan libres para trabajar.
-Cinta métrica: Una cinta métrica larga, de unos 3 metros como mínimo. Es tentador recurrir a las cintas pequeñas, pero hay que tener en cuenta que cuanto más larga sea la cinta, más fácil resultará la medida de tramos largos.
-Martillo: Ya sea el típico martillo de carpintero, o un martillo de orejas. Sobre los 300g de peso.
-Llave inglesa: Una herramienta imprescindible que permite adaptarnos a todo tipo de tuercas, o la gran mayoría de ellas. Debe adquirirse un modelo que permita una apertura entre sus extremos de unos 3 centímetros, como mínimo.
-Destornilladores: Un buen juego de destornilladores es del todo imprescindible. El problema es que hay decenas de tipos y tamaños de punta de destornillador: planos, en estrella, etc. Adquirir un destornillador de puntas intercambiables, con al menos 3 ó 4 puntas planas, y otras tantas en estrella, de diferentes tamaños es una buena idea que nos ahorrará espacio. Si además incluye un juego de puntas hexagonales, llaves Allen, mejor que mejor.
-Alicates. Ya sean los típicos alicates universales, o los de tipo ajustable, tienen una mordaza que se ajusta a piezas de diversos tamaños y formas. Ideales para sujetar tubos, barras, o incluso tuercas mientras se trabaja con ellos. Algunos modelos también pueden cortar alambre.
-Cinta adhesiva aislante. Tiene multitud de aplicaciones aunque la más corriente es aislar y proteger contactos y cables eléctricos.
-Cúter, o cuchillo de hojas intercambiables. Pequeños cuchillos de hojas extremadamente afiladas y con recambio.
-Máquina de taladrar eléctrica y juego de brocas de varios tamaños para diversos materiales. Como mínimo para madera y hormigón (pared). Imprescindibles si, por ejemplo, deseamos colgar un cuadro de la pared. Los modelos de taladro con sistema percutor son mucho más eficaces y nos facilitan la perforación en materiales muy duros.
-Adhesivos y colas diversos. Un pequeño bote de adhesivo instantáneo, al estilo Super Glue, o Loctite, es muy útil para multitud de tareas. Cola blanca para madera también puede ser interesante para reparar muebles. Quizá disponer de un adhesivo de mayor potencia, al estilo de las resinas epoxi, para reparaciones que requieran una gran resistencia. E incluso pegamento para uso escolar, si es que hay niños en la casa.
-Alambre. Un par de rollos de alambre, cobre y acero, serán de utilidad para pequeñas reparaciones o fabricar accesorios improvisados como por ejemplo ganchos.
-Un juego de limas.
-Rasqueta de pintor.
-Tenaza cortante
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