Escasez de cemento y cabillas abrió paso a especulación
Alejandro Villalobos
Valencia (REDACTA).- El desabastecimiento de cemento y cabillas que los constructores sufren desde el año pasado provocó el surgimiento de revendedores que sí tienen los productos, pero a un precio que duplica su valor real.El presidente de la Cámara de la Construcción del estado Carabobo, Antonio Bejarano Baquero, alertó que del saco de cemento, por ejemplo, que cuesta 17 bolívares, sólo se venden 10 unidades por empresa. Sin embargo, hay intermediarios que consiguen gandolas enteras, pero el precio de cada saco es de 40 bolívares, máximo. Se trata de un incremento de 135%.
La especulación está desangrando al sector que más dinamiza la economía de un país, y que ha disminuido su actividad en 30% a consecuencia de la falta de materiales. El rendimiento de las obras es mínimo y los obreros tardan más tiempo del previsto para culminar una obra, lo que incrementa los costos.
En 2010 la producción de cemento disminuyó 12%, recalcó Bejarano, tomando cifras de ventas. "Todo lo que se produce se vende", justificó. Pero, agregó que la demanda insatisfecha es de 18%.
El dirigente atribuyó la caída de la producción a la mala administración en las empresas del cemento, que pertenecen al Estado venezolano. Enumeró que tienen problemas de mantenimiento, laborales y de ampliación de la capacidad, porque la gerencia es pésima.
Por eso, Bejarano rechazó que culpen a los problemas viales en la vía que comunica a Coro con el centro del país, asegurando que una de las principales plantas queda en la zona.
El Gobierno venezolano decidió estatizar las tres principales empresas fabricantes de cemento en 2007. Lafarge, Cemex y Holcim pasaron a manos revolucionarias y desde el año pasado ha sido necesario importar cemento. "Antes estas empresas cubrían la demanda nacional y hasta exportaban", comentó Bejarano. Ese es el futuro que le ve a la elaboradora de cabillas Sidetur -siguiendo el ejemplo del bajón de 37% de la producción de Sidor- que fue también expropiada por el Ejecutivo.
La crisis de materiales alcanza además a los agregados (arena, piedra y granzón) y otros materiales como accesorios, revestimientos y piezas de baños.
Bejarano Baquero también identificó retrasos en los procedimientos que las empresas deben hacer ante Cadivi para conseguir los dólares para traer del exterior bienes y productos. Y ahí caen los repuestos de las maquinarias pesadas e incluso su sustitución.
Por las restricciones en la obtención de divisas, el parque de máquinas que requiere la industria de la construcción está desfasado y las piezas necesarias para la reparación son imposibles de adquirir.
Poco probable
El anuncio de Chávez, de construir 150 mil viviendas en 2011 y 200 mil en el 2012 es poco probable que se materialice desde el punto de vista de Bejarano Baquero."Con la escasez de materiales que tenemos es muy difícil", dijo el constructor. Pero tiene soluciones: lo primero que debe hacerse es evaluar las empresas productoras de cemento, cabillas y agregados y determinar por qué no están produciendo lo que se necesita. Entonces ponerlas a producir y ampliarlas. Pero, de inmediato, para no detener las pocas obras en construcción, es imperioso importar cemento y cabillas. Pero que no sea permanente.
Otra necesidad es hacer acuerdos con el sector privado. Del total de viviendas que se fabrican en el país, 80% son levantadas por las empresas no públicas. Por eso, Bejarano Baquero plantea al Gobierno revisar las propuestas que tiene la Cámara.
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